La trampa de Autólicus
Autólicus era un ladrón muy inteligente. Podía cambiar la apariencia de los objetos que robaba, así que nadie podía atraparlo.
Cada noche, Autólicus entraba en los establos y robaba animales sin que los dueños se dieran cuenta. Pero un día, intenté robar los bueyes de Heracles, el gran héroe.
Heracles sabía que Autólicus era astuto, así que pensó en un plan: puso una marca especial en sus bueyes. La marca no podía desaparecer, aunque Autólicus cambiara su apariencia.
Esa noche, Autólicus robó los bueyes como siempre. Pero cuando los llevó a su establecimiento, Heracles miró con atención y vio las marcas.
¡Finalmente, descubrió al ladrón! Autólicus intentó escapar, pero Heracles lo atrapó con su gran fuerza. Desde ese día, Autólicus aprendió que incluso los mejores ladrones pueden ser descubiertos.
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