Fábula del El codicioso y el envidioso

El codicioso y el envidioso J úpiter, desde lo alto de los cielos, envió a Febo a la tierra para comprender mejor los intrincados sentimientos humanos. Dos hombres se presentaron con súplicas distintas: uno era inmensamente codicioso y el otro, terriblemente envidioso. El titán, tras evaluar a ambos, se erigió como mediador y les propuso: "Lo que uno de ustedes pida, el otro lo recibirá duplicado". El hombre codicioso, cuya avaricia no conocía límites, retrasó su petición, esperando que su compañero pidiera primero, con la esperanza de obtener el doble de las dádivas. El envidioso, por su parte, ansioso de obtener ventaja, pidió algo que perjudicaría a ambos. Deseó perder un ojo, de modo que su compañero, al recibir el doble de su deseo, quedara completamente ciego. Febo, al escuchar la absurda petición, se echó a reír y explicó a Júpiter la naturaleza humana: la envidia es una fuerza tan poderosa que lleva a las personas a aceptar su propio sufrimiento con tal de ver desgrac...

Lectura fácil en pretérito perfecto compuesto para principiantes

Lectura fácil en pretérito perfecto compuesto para principiantes     Un día en la construcción Hoy he trabajado en una obra muy grande. Desde temprano, he llegado al sitio de construcción y me he puesto el casco y los guantes. Junto con mis compañeros, hemos organizado los materiales y hemos preparado la mezcla de cemento. Durante la mañana, he levantado paredes y he colocado ladrillos con cuidado. Mi compañero Juan ha mezclado el cemento y juntos hemos construido una parte del muro. También, el electricista ha instalado los cables y el fontanero ha revisado las tuberías. A mediodía, hemos tomado un descanso. He comido un bocadillo y he bebido agua porque hacía mucho calor. Luego, hemos seguido con el trabajo y hemos terminado el suelo de una habitación. Por la tarde, el jefe ha revisado nuestro trabajo y ha dicho que todo está bien. Antes de irme, he limpiado mis herramientas y he guardado los materiales.

La trampa de Autólicus (Nivel A2/ B1)

  La trampa de Autólicus Autólicus era un ladrón muy inteligente. Podía cambiar la apariencia de los objetos que robaba,  así que nadie podía atraparlo. Cada noche, Autólicus entraba en los establos y robaba animales sin que los dueños se dieran cuenta.  Pero un día, intenté robar los bueyes de Heracles, el gran héroe. Heracles sabía que Autólicus era astuto,  así que pensó en un plan: puso una marca especial en sus bueyes. La marca no podía desaparecer,  aunque Autólicus cambiara su apariencia. Esa noche, Autólicus robó los bueyes como siempre. Pero cuando los llevó a su establecimiento, Heracles miró con atención y vio las marcas. ¡Finalmente, descubrió al ladrón! Autólicus intentó escapar,  pero Heracles lo atrapó con su gran fuerza. Desde ese día, Autólicus aprendió que incluso los mejores ladrones pueden ser descubiertos.

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Corrupción en la Justicia: Jueces Vendían el Futuro de Niños a Cárceles Privadas

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Escándalo "Niños por Dinero" Desenmascarado: Jueces en Pensilvania Encarcelaban a Menores por Sobornos

El infame caso conocido como “Niños por Dinero” ha sacudido los cimientos del sistema judicial en Pensilvania. Dos jueces, Mark Ciavarella y Michael Conahan, han sido condenados a pagar más de 200 millones de dólares a las víctimas de su atroz esquema. Ambos jueces aceptaron 2.8 millones de dólares en sobornos de prisiones privadas a cambio de enviar a más de cuatro mil menores a sus instalaciones.

El juez federal Christopher Conner dictaminó una indemnización de 106 millones de dólares en compensación y 100 millones en daños punitivos para casi 300 demandantes, describiéndolos como "víctimas trágicas de un escándalo de proporciones épicas".

En 2008, Ciavarella y Conahan cerraron un centro municipal de detención juvenil y promovieron una política de cero tolerancia. Esto resultó en que numerosos menores fueran enviados a PA Child Care y Western PA Child Care, muchas veces por delitos menores. Ciavarella, presidiendo la corte juvenil, no solo encarcelaba a niños tan jóvenes como de ocho años, sino que también los sometía a trato inhumano, ordenando que fueran esposados y trasladados sin despedirse de sus familias.

“Ciavarella y Conahan traicionaron su juramento y la confianza del público”, escribió Conner en su fallo. “Sus acciones crueles y despreciables victimizaron a una población vulnerable de menores, muchos de los cuales ya sufrían problemas emocionales y de salud mental”.

La Corte Suprema de Pensilvania anuló los fallos de culpabilidad contra unos cuatro mil menores tras descubrirse el esquema. Ciavarella está cumpliendo una sentencia de 28 años de prisión, mientras que Conahan, inicialmente sentenciado a más de siete años, está bajo arresto domiciliario debido a la pandemia de coronavirus.

Aunque el fallo es un triunfo para la justicia, aún no está claro si los demandantes —ahora adultos— recibirán alguna compensación. Masha Levick, cofundadora del Centro de Derecho Juvenil en Filadelfia, expresó sus dudas sobre la disponibilidad de fondos.

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