La trampa de Autólicus (Nivel A2/ B1)
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La búsqueda del hidromiel de la poesía B1-B2 (intermedio-avanzado).
La búsqueda del hidromiel de la poesía
En la mitología nórdica, la poesía y el conocimiento eran dones sagrados que no todos podían alcanzar. Estos dones provenían del mítico hidromiel de la poesía, una bebida mágica que otorgaba sabiduría y el talento poético a quien la bebiera. Pero su historia es una de engaños, astucia y ambición, protagonizada por el gran dios Odín.
El origen del hidromiel
Después de la guerra entre los dioses Æsir y Vanir, ambos bandos hicieron las paces escupiendo en un recipiente como señal de reconciliación. De esta mezcla divina nació Kvasir, un ser dotado de una inteligencia sin igual. Sin embargo, dos enanos llamados Fjalar y Galar lo asesinaron, mezclando su sangre con miel para crear el hidromiel que concedía el don de la poesía y la sabiduría.
Los enanos guardaron el hidromiel, pero más tarde lo entregaron a un gigante llamado Suttung, quien lo escondió dentro de una montaña protegida por su hija, Gunnlod. La bebida se convirtió en un tesoro codiciado por dioses y mortales, pero solo Odín se atrevió a reclamarla.
La astucia de Odín
Decidido a obtener el hidromiel, Odín se disfrazó de un hombre llamado Bölverk y trabajó como sirviente del hermano de Suttung. Como recompensa por su labor, exigió acceso al hidromiel, pero Suttung se negó. Entonces, Odín usó su astucia y sedujo a Gunnlod, logrando que ella le permitiera beberlo.
Por tres días, Odín bebió grandes cantidades del hidromiel, guardándolas en su estómago para transportarlas. Cuando finalmente lo tuvo todo, se transformó en un águila y escapó volando a Asgard. Suttung, furioso, también se convirtió en un águila y lo persiguió, pero Odín logró llegar antes y escupió el hidromiel en los recipientes de los dioses.
El legado de la poesía
Sin embargo, en su prisa, algunas gotas del hidromiel cayeron al mundo de los mortales. Se dice que aquellos que bebieron estas gotas se convirtieron en poetas mediocres, mientras que los verdaderos bardos fueron aquellos favorecidos por la bebida que Odín entregó a los dioses.
Así, el hidromiel de la poesía se convirtió en el símbolo del conocimiento divino, otorgado solo a quienes poseen la creatividad y el ingenio para merecerlo. Desde entonces, la poesía en la tradición nórdica se considera un regalo sagrado, una inspiración que fluye desde los dioses a los elegidos.
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